Enseñar a orar a nuestros hijos

Niño orando

Los niños pueden estar temerosos por diversos motivos, las noticias, la televisión, comentarios y demás; no los podemos proteger de todo lo que acontece a su alrededor, pero podemos enseñarle a tener confianza en un poder superior, en Dios.

Para los padres que creen en Dios, la oración puede ser una gran ayuda con los niños en tiempos de temor. Los niños a los que se les enseña sobre un Dios amoroso que se preocupa por ellos encuentran un consuelo enorme orando a Dios.

No hay ninguna otra actividad que tenga una influencia tan determinante en la vida que una firme oración”.

Los Cuatro Pasos de la Oración

Cuando les enseñamos a nuestros hijos a orar, utilizamos estos cuatro pasos:

      • Comienza con: “Nuestro Padre Celestial…” O alguna otra forma sagrada de saludo.
      • Expresa gratitud por lo que tienes diciendo: “Te damos gracias por… “
      • Pide lo que necesites: ” Te pedimos… “
      • Terminen con: “En el nombre de Jesucristo. Amén”.

Cosas por las que orar

  • Protección

    Cuando algo malo le sucede a otros, los niños tienen miedo de que les podría pasar a ellos también. Una oración antes de acostarse puede dar consuelo a un niño. Lo único que tienen que decir es: “Por favor mantenme a salvo.” Pueden ser más específicos si están preocupados por algún evento específico que haya ocurrido recientemente. El orar por su propia seguridad tendrá más poder si te oyen orar diariamente por su protección en la oración familiar. ¡Qué consuelo les da saber que sus padres oran por ellos cada mañana antes de ir a la escuela!

  • Las necesidades de otros

    Cuando un ser querido del niño está sufriendo, el orar para que Dios los bendiga y esté con ellos puede traer paz al niño. Les enseña que Dios puede bendecir a sus amigos y seres queridos.

  • Resistir la tentación

    Decir una oración pidiendo ayuda para resistir una tentación ayudará al niño a pensar más claramente cuando deba tomar decisiones correctas. Puede ser tan simple como, “Ayúdame a decir la verdad.” O, “Ayúdame a no ser malo.” Si empiezan a hacer esto en una edad temprana será más probable que continúen haciéndolo en la adolescencia cuando sus decisiones tengan consecuencias más serias.

  • Expresar gratitud

    Cuando los niños dan gracias a Dios por las cosas buenas en su vida, les hace estar más conscientes de las bendiciones que ya tienen. Los niños que crecen apreciando su hogar, su familia y sus amigos, la comida que sus padres proveen para ellos, sus maestros, etc. tienden a ser más felices y vivir vidas más productivas.

    Todos necesitamos ayuda por las cosas que no podemos hacer por nosotros mismos. Cualquier persona puede acceder a este poder divino y enseñar a sus hijos a hacer lo mismo. El simple acto de la oración es la solución.

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