El cristiano y las finanzas

sin dinero

Muchas veces se cree que el ser cristiano significa olvidarse del tema de las finanzas y pensamos que Dios es nuestro contador como si el tuviera que hacer nuestro trabajo. El otro extremo es creer que las finanzas son sinónimo de “amor al dinero” y por lo tanto no se toma en cuenta y se cosecha los estragos financieros que algunas veces vivimos.

El tema de las finanzas al igual que muchos, debe tomarse con el equilibrio que da lo coherencia, es decir darle la importancia que se merece sin caer en extremos de amar al dinero. La Biblia dice que el amor al dinero es raiz de toda clase de males, entonces, lo anterior significa tener controladas las finanzas sin llegar al extremo de amar al dinero.

A continuación algunos tips importantes sobre el dinero:

1- El dinero es para gastarlo.

Pero sabiamente, si olvida para qué se usa el dinero, se convertirá en un avaro que únicamente ahorra y ahorra sin disfrutar ni un cinco y su familia padeciendo necesidad.

2- El dinero es para dar.

No olvide ser generoso, si no practica la dadivosidad, está en un peligro grave porque no está sembrando, y por lo tanto no tiene nada que cosechar. Nunca se canse de hacer el bien, lo que hace por el necesitado lo hace a Dios, el que dá al pobre a Dios presta.

3- El dinero es para ahorrar.

Esta es la parte favorita de algunos, desde luego que debe tener su economía controlada, debe ahorrar para imprevistos, la educación de sus hijos, enfermedad, retiro etc. Por supuesto que su confianza estará siempre puesta en Dios, el dinero no sustituye eso. Sería absurdo confiar en el dinero ahorrado antes que en Dios que es el dueño de las riquezas.

4- El dinero es para invertir.

Esta última parte es delicada, porque debe asesorarse para duplicar sus inversiones, pero en la medida de lo posible trate de que el dinero crezca y así aumentar su capital, puede leer libros sobre el tema de cómo invertir, debe ser progresivo y no todo su capital sino sólo cierto porcentaje que esté dispuesto a ariesgar.

Finalmente y no menos importante, de aprender a diezmar como La Biblia manda de manera diligente, cuando usted diezma es la mayor expresión de que no ama el dinero, las personas que rehuzan diezmar ya tienen la mitad del camino perdido. Si no es capaz de dar tan solo el diez por ciento de sus ganancias no será capaz de administrar el noventa por ciento restante.

Sobre este tema, siempre he creido que lo que Dios nos quizó enseñar es que dividamos el dinero por porcentajes y no gastarnos el cien por ciento de nuestros ingresos. En realidad es el consejo del hombre más rico del universo y debe ser cierto: Dios.

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