Cómo hacer para que Dios me use

Que hacer para que Dios me use

Ser útil en las manos de Dios es un gran privilegio, no hay nada mejor para el ser humano que estar al servicio de su creador y Señor. El que desea servirle a Dios, buena obra desea.

A continuación algunos puntos para tomar en cuenta a la hora de esperar ser usado por Dios.

Manten la santidad

Es absurdo pensar que Dios te puede usar en verdad si no vives (o intentas vivir) en santidad. Dios no tiene relación con el pecado. No se trata de ser perfecto ni un santo. Pero sí de tratar al máximo posible de agradar a Dios y por lógica no agradar a la carne ni al pecado.

Si te interesa poco la santidad, seguramente le interesarás poco a Dios al momento de seleccionar candidatos a su obra.

El amor de Dios no cambia, seguramente Él te seguirá amando aunque no trates de agradarlo, pero eso no aplica para ser usado en sus manos. Dios no puede contradecirse a sí mismo. El Señor no puedo usarte plenamente a menos que te purifiques cada día y estés consagrado y apartado para Él.

¿Qué entiendes por ser “usado” por Dios?

Tristemente se entiende que es llenar estadios, ser mega evangelista, llenar iglesias y salir en la televisión. Eso podría ser parte de ser usado por Dios, pero no lo es todo.

Si quieres fama y popularidad no uses a Dios como medio para alcanzar tus sueños terrenales.

Pero si lo que sientes es tanto amor por tu Señor y quieres servirle haciendo cualquier cosa que le agrade, entonces estás en el camino correcto.

Tienes que tener disponibilidad

Disponibilidad en tu mente y en tu corazón para aceptar el llamado que Dios te haga. Puede que no sea de pastor, ni de evangelista, pero a lo mejor te llama a un ministerio diferente; y si tienes la mente plagada con la fama de los “mega evangelistas” entonces no estarás en condiciones de oir su voz.

El llamado de Dios puede ser de lo más simple y sencillo, una suave voz hablandote y si tienes la mente y el corazón puesto en otro lugar no la escucharás.

Tienes que disponer tu corazón a aceptar lo que Dios te ofrezca, para qué área te considera útil en sus proyectos. El que decide es Él.

No todos puede ser pastores

Comprende que la iglesia necesita más “personal” aparte de los pastores, evangelistas, maestros, profetas y apóstoles.

La iglesia también necesita personas de oración, personas de intercesión, evangelistas de campo y no de escenarios, personas que hagan el trabajo difícil en los barrios y calles y no solo en los púlpitos.

A lo mejor eres un empresario y tu llamado puede ser financiero, aportar cantidades benéficas a tu iglesia ¿Porqué no? Puedes tener una fe que mueve montañas y serás más útil en la oración.

Puedes ser excelente en áreas que a la iglesia le hace falta, puedes escribir libros o componer canciones.

  • ¿Para qué tienes talento?
  • ¿Quién crees que te lo dió?
  • ¿Para qué crees que te lo dió?

Oye su voz

Hazte sensible a la voz de Dios, Él te habla por las circunstancias, por su Palabra, por la  misma vida. No quieras ser como los demás, tú eres único. Tu llamado también es único.

Fuiestes creado para algo especial y diferente, no para hacer lo mismo que otros han hecho.

Oye la voz de Dios a través de la vida, de los consejos, de los sucesos, de las circunstancias. Entiende cuando Dios te hable y cómo lo hace y sobre todo, obedece.

Espera en el mismo lugar

Muchas personas “con buena intención” se han apresurado al llamado de Dios, y como Dios tardó en llamarlos se autoproclamaron “ministros”… ¿Porqué no esperar?

Dios no tiene prisa, ¿Porqué tú sí? ¿No será que tienes deseos de fama  y popularidad que no pueden esperar?

Espera todos los días, cada día, talvez hoy será cuando escuches su voz llamándote por tu nombre a una misión específica y agradar su corazón. Espera y no te muevas de tu lugar, puede ser tu iglesia, tu habitación donde oras, etc.

Que Dios sepa dónde encontrarte, en el mismo lugar de siempre, sirviéndole con amor y fidelidad.

Si te aburres y te cambias de sitio… es improbable que Dios te llame para algo importante en su obra.

Dios no te va a llamar en la disco, ni en lugares inapropiados; si acaso te llama será cuando estés postrado en su presencia pacientemente esperando en Él.

Ten iniciativa

Mientras Dios no te enconmienda algo, tú puedes (y debes) tener iniciativa y hacer algo por Dios, servirle desde lo más insignificante aparentemente hasta donde puedas.

Aprende a tocar un instrumento y ejecútalo en la iglesia cuando sea posible, sirve a las personas mayores, alegra la vida de alguien, sé de bendición para los demás cada día, haz algo audaz y valiente para Dios.

Se creativo y agradecido con tu Dios y sírvele en todo lo que puedas, así serás útil en las manos de tu Señor.

 

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